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jueves, 3 de junio de 2010

Gobierno de Unidad Nacional



Interesante invitación de Juan Manuel Santos a los partidos para que apoyen su candidatura y eventual gobierno en lo que él llamó “Gobierno de Unidad Nacional”. No tengamos en poco su palabra, amigos, porque dista de ser vana oferta; Santos aprendió de su mentor a decir lo esencial.

Caracterizamos este ofrecimiento por convocar militantes de los partidos con sus diversas tendencias a participar directa o indirectamente en un gobierno uribista.

Muchos opositores fueron percibidos como “mezquinos enemigos de la patria”, como autores de campañas de desprestigio sin razón; sin contar con el bajo nivel de aceptación en la opinión y que naturalmente se tradujo en la votación de este 14 de Marzo y que se ratificó este 30 de mayo. De ahí que la promesa les ha resultado atrayente a varios de ellos porque dan fe de la esterilidad política de sus actos en ocho años.

Pero amigos, no todo es generosidad de parte de Santos en la participación democrático-burocrática del poder: Él también sabe de sobra que en la administración Uribe se han desatado espinosas investigaciones algunas que apenas inician y otras que están aún en curso, y donde a pesar de la encomiable labor de las instituciones, todos sabemos que el alboroto y ensañamiento es más por motivos políticos e ideológicos que jurídicos.

Presumimos, pues, que la idea es que esas investigaciones y emblemáticos casos sigan transcurriendo en santa paz sin degenerar en el aquelarre y persecución nacional e internacional que han tenido como signo desde que se iniciaron.

Entre otras cosas buenas que nos atañen a los gobernados de esa atractiva unidad es que los proyectos presentados por el ejecutivo serán bienvenidos legislativamente para bien del proyecto de Estado en estos próximos 4 años.

Una posible complicación en la “ola” de unidad nacional sería que la oposición quedaría reducida a muy pequeñas facciones disidentes dentro de los partidos de la gran coalición santista con el apoyo de los eternos antagonistas del PDA y un reducto liberal que queda de las adhesiones de esta segunda vuelta.

La idea es que la participación indirecta dentro de la gran coalición partidaria en el próximo gobierno mermaría la feroz embestida de la oposición que ve en este gobierno de Santos el de Uribe III y vendrán con su furia a hacerlo ingobernable y desestabilizar.

Así, esta unidad sería un bálsamo reparador, no de reconciliación nacional, pero sí refrescaría el ambiente contra Santos. Algunos de la oposición cicatrizarían heridas por la frustración del rezago y habría libre tránsito de políticas de gobierno sin tanta fricción en el legislativo.

En la coalición uribista llamada popularmente “La Aplanadora” participaron: Cambio Radical, La U, conservadores, Alas Equipo Colombia y Convergencia Ciudadana y otros movimientos. En la “aplanadora” santista, habría un partido más como el liberal, tal vez el MIRA y movimientos independientes.

La legitimidad y la gobernabilidad de este gobierno tendrían una solidez que no tuvieron los últimos gobiernos, exceptuando al de Uribe, pero con fuerzas adicionales que avanzarían en compactar el Estado.

Casos vergonzosos como el de la Corte Suprema de Justicia, que parece una Fiscalía instruyendo procesos emblemáticos y reportando cada día en los medios. Que discute públicamente con el ejecutivo y persigue al legislativo por motivos políticos y otras colombianadas, podrían abordarse regulando esta rama del poder público sin tanto estorbo con el apoyo de todos los partidos en el nuevo gobierno.

Fue un gran triunfo de Uribe esa unidad que logró en el legislativo en su época y que le permitió llevar a cabo su exitoso plan de gobierno.

Con esas mayorías sometió a terribles derrotas a la oposición: Evitó mociones de censura a varios ministros en 8 años; atajaron numerosos escándalos; le obsequiaron dos elecciones presidenciales más; lo reeligieron con los votos de la provincia en 2002; Se reeligieron a sí mismos este 14 de marzo en el Congreso; le pusieron a Santos más de 6.700.000 votos en primera vuelta y están en sus marcas para este 20 de junio y listos para la próxima legislatura. Y es a esto que me refiero con Unidad Nacional.

Estoy de acuerdo con este gran movimiento de unidad porque no es justo que personajes como Ernesto Samper, Piedad Córdoba y Rafael Pardo, por motivos estrictamente ideológicos e incluso personales, hagan que todo el partido sea llevado por ellos a esa infructuosa oposición sólo por intereses mezquinos, de modo que para intereses nacionales y que incluso satisfarían los particulares, yo estoy muy de acuerdo con esta idea de la Unidad Nacional.

Nota: Leo muchas quejas de los miembros de la ola verde en contra de un presunto fraude, que les robaron las elecciones. Por Dios! De eso es lo que hablo precisamente: Que el apoyo de Santos es directamente proporcional a la victoria de su partido en las parlamentarias de este 14 de marzo. El resultado de Mockus excedió con creces su real resultado de las elecciones a congresistas.

Quién entonces “Robó” a Mockus su victoria vaticinada en las encuestadoras? Sería la ola verde que hizo mucho ruido y que al final todo se quedó en el apoyo  del 2.0 sin pasar al 1.0? Yo me inclinaría a pensar que efectivamente fueron ellos los que ilusionaron a Mockus y que se comprometieron con él a votar el domingo y no lo hicieron, fueron ellos los que al final no salieron con nada. Deberían entonces sentirse avergonzados de formular esa pregunta para culpar a los demás, porque quién “robó” a Mockus fue la misma ola verde.

1 comentario:

Juan Martín Gómez Echeverry dijo...

El llamado a la unidad de JMS no es un acto de generosidad "egoista" como lo quieren hacer ver algunos "emoperiodistas" y abanderados de la ética que se apostan como francotiradores apuntando al gobierno.
El periodismo de opinion nunca será objetivo, pues el periodista compromete su labor profesional investigativa en aras del reconocimiento histórico, según ellos, de cantar la verdad.
Lástima que la miopía estratégica no permita que muchos de estos adalides de la verdad, no puedan ver el dano que le hacen a la sociedad en general.
Nunca me opondré a un periodismo investigativo, al debate que dilucida el abuso del poder de todas las ramas o a las denuncias fundamentadas de un ciudadano y su seguimiento por una fiscalía formal, pero en Colombia pareciera que ciertos jueces tambien quieren ser fiscales, prolongando la ausencia "legal" de los que son llamados a fiscalizar.