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jueves, 17 de junio de 2010

Hasta cuándo la Unidad Nacional?

La idea de Unidad Nacional de Juan Manuel Santos en este momento histórico es de lo más pragmática y esencial para aplacar algunas rencillas personales y partidarias porque de ahora en adelante todos haran parte y se sentirán parte del gobierno lo que se traduce en innegables ganancias en materia burocrática y de imagen.

El partido Liberal que tiene sus varios congresistas pero que en colectivo está poco menos que desprestigiado y desmoralizado, tomará nuevo aire para reestructurarse y replantearse sino la existencia, talvez la vocería de personajes nefastos como Piedad Córdoba y Ernesto Samper que en buena parte gestaron ese estado vegetativo. Ahora deben restaurarse, tomar fuerzas para que fichas del tipo y calidad de Aníbal Gavíria se hagan a la jefatura de lo que quedó en esa colectividad en 2010.

Juan Manuel Santos debe alertarse y aprovechar la efervescencia electoral para abordar raudo su agenda de gobierno en el Congreso. No pasemos por alto que esa coalición no significa paz sino quietud y dentro de poco empezarán algunos a reclamar sus derechos de primogenitura en todo sentido y no nos extrañe que esa union multipartidaria que se presume de concertacion, soporte y avance, tarde que temprano se convertirá en el peor dolor de cabeza del nuevo Presidente.

No pasarán dos meses luego de la posesión cuando empiece el Partido de la U a enrostrar su disciplina y apoyo irrestricto sin disidencias desde Primera Vuelta y exigir que se tenga en cuenta que solos obtuvieron los casi siete millones de votos con los que ganó ese 30 de mayo y que le permitieron negociar esta union.

El partido Conservador reclamaría a su vez que ellos, como segunda fuerza electoral del país, lideraron con Uribito la “Unidad Nacional” adhiriendo casi sin condiciones desde el primero de Junio y no es de despreciar porque su fidelidad es comprobada dentro de la coalición soporte del gobierno Uribe en ocho años. Otro tanto podría decirse de Cambio Radical y de su respeto a la coalición.

Siguiendo con el partido Liberal, creo no demorará su aparición en escena solicitando la anhelada burocracia que esperan con la inquietud de que en una sola decisión que no compartan, acostumbrados como están al caudillismo, corren el riesgo de que facciones disidentes los saquen de la "torta burocratica" de este gobierno.

De ahi que el tiempo es clave para evacuar los temas columna del Gobierno Santos como reformas en Salud; por qué no, una financiera, una tributaria. Indispensable una de Justicia, pulir acuerdos de cooperación militar, económica y una arremetida sin precedentes en materia diplomática contra el lobby extranjero de guerrillas y otros contradictores.

Casos como el reciente de Cesar Gaviria (más que pelearse con Uribe, resiente de nosotros los uribistas) van a ser pan de cada día. Personajes de ese tipo son peligrosos porque lejos de sumar en consensos, resquebrajan la unidad que se persigue.

A Cesar Gaviria le tembló mano para llamar al orden a Cristo, Córdoba y Samper. Con su silencio complice urdió la debacle el partido Liberal, hay que llamarlo y tenerlo cerca, pero no sería sabio concederle más que eso. No hizo bien en sus propios gobierno y partido, no hará bien en los ajenos. Sin embargo, de darse una desafortunada conyuntura que deshiciera la coalición de gobierno, el nuevo Presidente tiene con la U y conservadores las mayorías suficientes y eso es garantía de gobernabilidad.

Toda victoria es para uso y disfrute de quien la obtiene pero puede ser pasajera sino es bien administrada, por ello considero que esa ganancia indiscutible de Santos en primera vuelta y (esperamos) consolidación en la segunda, deberá ejercerse con toda autoridad, tacto, humildad, audacia y ante todo mucha rapidez.

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